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Cómo me convertí en caso clínico del Dr. Wilhelm Reich Por Jean Rosenthal Harris

Article by Patricia Estrada

Cómo me convertí en caso clínico del Dr. Wilhelm Reich Por Jean Rosenthal Harris

Editor’s Note: The following is the Spanish translation of an article tilted “How I became a case history for Dr. Wilhelm Reich”. Which was written by Jin Rosental Harris and was published in the “Journal Psychiatric Orgone Therapy” on August 29, 2011. Ms. Patricia Estrada who is a funding member and director of Reichain Center of Mexico has graciously translated this article.

Traducción Patricia Estrada, Centro Reichiano de México. Artículo publicado en el Journal of Psychiatric Orgontherapy™ el 29 agosto 2011. How I Became A Case History For Dr. Wilhelm Reich

En 1950, tenía veintitrés años y estaba embarazada de mi primer hijo. Mi esposo Ed y yo vivíamos en un apartamento sin agua caliente en la esquina de la calle 41 Este y la Segunda Avenida en Manhattan. El edificio de las Naciones Unidas estaba en construcción a pocas cuadras de distancia.

Supimos por Joe Springer, un viejo amigo de Ed y pianista de jazz, que su terapeuta le había dicho que el Dr. Wilhelm Reich buscaba mujeres embarazadas para un grupo de estudio. Quería la oportunidad de estudiar a madres sanas y naturales criando hijos sanos y naturales. Llamamos a la oficina del Dr. Reich y concertamos una cita. Ed y yo tuvimos nuestra primera entrevista con el Dr. Reich en febrero de 1950. Tomamos el metro hasta Forest Hills, Long Island, donde entonces se encontraba el Instituto Orgone.

El Dr. Reich era un hombre bajo, corpulento, de rostro rubicundo y cabello canoso, que vestía una bata blanca. Expresó gran interés por nosotros y nos preguntó cómo habíamos sabido de su trabajo. Ed le dijo que había leído todos sus libros, que estaba familiarizado con los conceptos y que sentía una gran admiración por el trabajo del Dr. Reich.

El Dr. Reich nos interrogó con detenimiento. Quería saber sobre nuestras familias, cómo nos conocimos, cómo se relacionaban nuestros cuerpos, qué sabíamos sobre la energía orgónica, si usábamos un acumulador y si aceptaríamos usarlo si fuéramos seleccionados para el estudio.

El Dr. Alan Cott, otro terapeuta Reichiano, también estuvo presente en esta entrevista inicial. Tras una breve conversación, ambos coincidieron en que nos iría bien y que seríamos su primer caso clínico para la Fundación de Investigación Infantil. Me declararon “sana” y esa palabra del Dr. Reich me marcó el camino de la vida.

El Instituto Orgón y el Dr. Reich se encontraban, en ese momento, en proceso de traslado a Rangeley, Maine, y el Dr. Reich nos informó que el Dr. Cott sería nuestro enlace. El Dr. Reich pasaba la mayor parte de su tiempo en Maine, pero el Dr. Cott debía mantenerlo bien informado sobre nuestro progreso. Quería que estuviéramos seguros de comprender las condiciones antes de aceptar ser estudiados. Estas incluían:

Parto en casa, si era posible, atendido por una partera o un médico naturista.

Ed estaría presente en el parto y me ayudaría con la respiración.

Usaría un acumulador de orgón durante el embarazo y después con el bebé.

No se le darían palmadas al bebé después del nacimiento, sino que se le frotaría y lavaría suavemente, sin gotas en los ojos, sin colgarlo boca abajo ni envolverlo con mantas apretadas.

Debía amamantar al bebé inmediatamente en lugar de esperar, como era habitual, a que bajara la leche. En aquella época, la lactancia materna se consideraba anticuada, una pérdida de tiempo, y los médicos desaconsejaban esta práctica.

Si el bebé era niño, no debía ser circuncidado. En 1950, nadie cuestionaba la validez de la circuncisión, y esta era una postura impactante. Los médicos circuncidaban rutinariamente a todos los bebés varones, judíos y gentiles por igual, y la profesión médica apoyaba firmemente esta práctica. El Dr. Reich me dio un pequeño folleto para leer titulado “La barbarie de la circuncisión”. Tenía sentido. Comprendí que está mal infligir dolor a una parte del cuerpo que solo debería asociarse con el placer. Años después, muchos años después, el procedimiento fue sometido a un nuevo escrutinio y ahora cada vez más padres optan por no circuncidar. En aquel entonces, era algo inaudito.

Hablamos del asunto con mis padres, quienes se sintieron muy dolidos, pero no discutieron y nunca volvieron a decir nada al respecto. Simplemente no se lo dijimos a los padres de Ed y no se enteraron hasta años después. Ambos recibimos muchas críticas por el tema.

El bebé dormiría boca arriba, no boca abajo. De nuevo, una práctica impactante. El Dr. Reich creía que un bebé boca abajo no podía patear ni moverse con facilidad y desarrollaba rigidez. Ahora se recomienda dormir boca arriba como precaución contra el síndrome de muerte súbita del lactante.

No se establecería un horario para la alimentación y el sueño, sino que el bebé establecería sus propios patrones. Esto también era controvertido. Los bebés tenían horarios estrictos, se alimentaban con biberón cada cuatro horas, ni antes ni después, y entre tomas, se les dejaba en la cuna para que lloraran. Debía amamantar al bebé inmediatamente después del nacimiento y, a partir de entonces, siempre que tuviera ganas de comer. No había nadie que me enseñara nada sobre la lactancia materna, excepto mi madre. Yo era la única madre joven que conocía que daba el pecho. Todos los demás bebés recibían biberones de plástico y fórmula.

La hospitalización (de ser necesaria) sería lo más breve posible, con la mínima separación entre madre e hijo. En aquella época, el parto se llamaba confinamiento y la madre permanecía hospitalizada durante diez días. Al nacer, se separaba a los bebés de sus madres y a ellas se les extraía la leche artificialmente.

Apoyo total a la libertad sexual durante la adolescencia. Este fue un punto que el Dr. Reich enfatizó. Predijo que habría dificultades en el futuro y que tendríamos que apoyar a nuestro hijo o hija, contra la comunidad puritana. Debíamos brindar información sexual clara, hablar sobre la promiscuidad y sus riesgos, y las alegrías de una relación monógama libremente comprometida.

Aceptamos las condiciones y nos dimos la mano. El Dr. Reich también me sugirió tomar una serie de clases sobre crianza de hijos que se impartirían en la oficina del Dr. Simeon Tropp en Manhattan.

Una trabajadora social psiquiátrica llamada Grethe Hoff (casada entonces con el Dr. Myron Sharaf) fue asignada a mi caso. Me seguía con un bloc en la mano, registrando cada sueño, tic, pensamiento, emoción y movimiento. Me encantaba la atención. Tomaba abundantes notas que enviaba al Dr. Reich en Maine.

Grethe se reunía conmigo al menos dos veces por semana, ya sea en la oficina de uno de los médicos o en nuestro apartamento. Grethe era de Noruega. Su padre era editor de un importante periódico y elle conoció al Dr. Reich en Noruega, cuando la enviaron a entrevistarlo. Años después supe, por la biografía de Reich escrita por su entonces esposo, el Dr. Myron Sharaf, titulada Furia en la tierra*, supe que se divorció de Myron y que, en algún momento, tuvo una aventura con el Dr. Reich.

Durante mi embarazo, veía al Dr. Reich en sus visitas mensuales a Nueva York y al Dr. Cott cada semana.

No pudimos encontrar ningún médico que aceptara un parto en casa, ni había parteras con licencia en el estado de Nueva York. El Dr. Colt encontró un médico general en Woodside, Long Island, que aceptó ayudarme a dar a luz sin anestesia y permitió que el Dr. Cott y Ed estuvieran en la sala de partos. Posteriormente, el Dr. Chester Raphael reemplazó al Dr. Cott cuando yo estaba dando a luz. No fue fácil encontrar un hospital que aceptara nuestras condiciones, pero finalmente, el Hospital Madison Avenue, en la esquina de la calle 58 Este y la Avenida Madison, prometió cooperar. Me permitirían llevar a mi bebé a mi habitación inmediatamente después del parto si pagaba para que una enfermera privada estuviera allí durante las primeras 24 horas. Así que contratamos a una enfermera que se durmió a los pies de mi cama mientras yo, extasiada, sostenía a mi bebé en brazos toda la noche. Una ley del estado de Nueva York prohibía la presencia de los padres en la sala de partos, pero después de que Ed se quejara, se llegó a un acuerdo y se le permitió observar desde detrás de un biombo.

Pasé la noche en el hospital y nos fuimos a casa por la mañana. Esa fue la primera vez que un hospital de la ciudad de Nueva York se aventuró en el alojamiento conjunto (como se le llamó posteriormente). Más tarde, mis otros dos hijos nacieron en el Hospital Kaiser en Walnut Creek, California, donde se animaba a los padres a estar presentes en el parto y la sala de recién nacidos estaba junto a la madre.

Cuando nuestro bebé Marc tenía seis semanas, lo llevamos a Rangeley, Maine, para una conferencia internacional de médicos Reichianos. El Dr. Reich nos pidió que lleváramos al bebé para que todos pudieran verlo.

Ni siquiera podíamos imaginar que tan solo siete años después, el Dr. Reich moriría preso en la cárcel de Lewisburg, Pensilvania, víctima de la FDA y de la campaña de miedo de McCarthy que se apoderaba del país.

En el libro del Dr. Reich, Los niños del futuro** (publicado póstumamente), somos el capítulo titulado “Armadura en un recién nacido”. Él cambio nuestros nombres, nuestras edades, ha invertido algunos datos, pero es nuestra historia.

 

* Fury on Earth: A Biography of Wilhelm Reich. Autor: Sharaf, Myron R., (sin traducción al español) ISBN 10: 0312313705/ ISBN 13: 9780312313708

** Children of the Future: On the Prevention of Sexual Pathology: Autor: Wilhelm Reich, (sin traducción al español) ISBN-13978-0374518462

For the English version, please go to the following page: How I Became A Case History For Dr. Wilhelm Reich

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Patricia Estrada is a Psychologist, Orgontherapist, Perinatal Psychologist, Bioethicist. 1987 she was General Coordinator of the 1st International Congress of Psychocorporal Therapies. Since then, she has worked to spread the Reichian paradigm, coordinating and convening multiple events in Latin America and Europe, specifically in the field of post-Reichian psychotherapy. .1993-2017 Member of the International Scientific Committee for Body-Oriented Psychotherapy. 1995 Founding member and director of the Reichian Center of Mexico. 2019-2025 Trustee in The Wilhelm Reich Infant Trust, Rangeley, Maine USA. Current Secretary of the International Association of Contemporary Reichian Psychotherapy.

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